Colocar la salud y el empoderamiento de las mujeres en el centro del desarrollo
9 de Agosto de 2017 a las 12:57


En la Cumbre de Londres sobre la Planificación Familiar, (i) más de 60 asociados se reunieron y prometieron una suma de más de USD 2000 millones para asegurar que otros 120 millones de mujeres y niñas accedan a servicios de planificación familiar voluntaria a más tardar en 2020. Es lo correcto, y es una medida acertada. La economía del futuro exige la participación plena de las mujeres. Decidir ser madre o no, en qué momento y cuántos hijos tener es una de las decisiones más básicas que una mujer puede tomar, y esta opción determina con qué grado de eficacia ella puede participar en la vida económica de la sociedad en que vive. En un estudio realizado en Bangladesh se concluyó que las comunidades con acceso a servicios de planificación familiar registraban tasas de mortalidad infantil un 30 % más bajas; las mujeres recibían salarios un 40 % más altos, y todos los adultos poseían un 25 % más de activos físicos que aquellos de las comunidades donde no existían tales servicios.

Pese a la necesidad de invertir en planificación familiar y el hecho que estos servicios tienen sentido desde el punto de vista económico, la inversión del sector público en este ámbito en los países de ingreso mediano bajo llega solo al 17 %. Las usuarias pagan directamente el 54 % del costo de los anticonceptivos, lo que significa que las mujeres están financiando su propia atención. Los asociados en la tarea del desarrollo, que no han contraído compromisos sustanciales en el tema, son también responsables de un voluminoso y creciente déficit de financiamiento en este ámbito. Esto es inaceptable e insostenible.

El Banco Mundial ha estado invirtiendo durante décadas en planificación familiar como parte de programas amplios de servicios de salud materna y reproductiva. En el último ciclo de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco para ayudar a los países más pobres, hemos invertido alrededor de USD 1000 millones en salud materna y reproductiva y USD 4000 millones para fortalecer sistemas sanitarios esenciales en la prestación de todos los servicios prioritarios, entre ellos la planificación familiar. Pusimos en marcha una iniciativa regional en 2015 denominada SWEDD, en conjunción con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en los seis países de la región del Sahel en África. Esta iniciativa incluye servicios de salud reproductiva y de nutrición, educación y capacitación para las niñas, redes sólidas de protección social, intervenciones comunitarias para promover el cambio de conducta y actividades de promoción de alto nivel.

 

Fuente: Banco Mundial