Los estudiantes se convierten en profesores
12 de Septiembre de 2019 a las 09:36


Al aprender nuevas técnicas de cultivo gracias a los jóvenes de su comunidad, un agricultor de 63 años duplicó su producción de arroz

 

“He sido campesino toda mi vida. No he recibido ninguna capacitación en agricultura y sólo usaba mis conocimientos locales”, afirma Yohana Zablon, un agricultor de 63 años de edad residente en la aldea de Njage, en Morogoro, Tanzania.

“Hace unos meses, me abordaron algunos miembros del grupo juvenil Tupendane de nuestra aldea, que acababan de regresar de un programa de formación en cultivo de arroz. Recorrieron la aldea invitando a la gente a ir a aprender en sus parcelas de demostración. Al principio no me interesaba, pero debido a su insistencia, decidí visitar las parcelas”, recuerda Zablon.

El grupo juvenil Tupendane había entrado en contacto con las Escuelas de campo y de vida para jóvenes agricultores (Junior Farmer Field and Life Schools-JFFLS) y recibió capacitación especial en el Sistema de Intensificación del Arroz (SIA), una metodología agrícola que tiene como objetivo aumentar el rendimiento utilizando menos agua, áreas de cultivo más pequeñas y menos insumos de semillas. La formación, impartida por la FAO en colaboración con el Ministerio de Agricultura de Tanzania, dotó a los jóvenes agricultores de habilidades y conocimientos que luego divulgaron entre los otros miembros de su comunidad a través de parcelas de demostración del SIA.

Zablon resultó convencido finalmente de esta nueva forma de cultivo por los jóvenes y el nivel de competencia que demostraron. Se matriculó en un curso de formación sobre métodos de SIA impartido por los estudiantes de agricultura.

“Los jóvenes me enseñaron cómo seleccionar las mejores semillas, la forma de establecer un buen vivero y cuál es la mejor época para sembrar. También me instruyeron a espaciar las plántulas para obtener buenos resultados”, dice Zablon, y añade: “¡Todo esto es nuevo para mí! ¿Sabes? esas mentes jóvenes continúan siendo activas y productivas. Así que les escucho…”.

 

Elegir las mejores semillas, el momento para la siembra y la forma de espaciar las plántulas son algunas de las prácticas que ayudan a aumentar sustancialmente la producción de arroz. Izqda: ©FAO/Daniel Hayduk; Dcha: ©FAO/Emmanuel Kihaule.
 
Con los nuevos conocimientos del SRI, Zablon ha aumentado su producción desde 15 a casi 40 sacos por acre. En promedio, un saco de arroz pesa unos 120 kg. “Por lo que he visto, estoy seguro de que los rendimientos de mis cultivos serán siempre muy buenos”, concluye.
 
El Secretario del grupo juvenil Tupendane, Samuel Mwangata, tuvo palabras de elogio para Zablón y grupo de jóvenes agricultores, diciendo que han demostrado un fuerte compromiso y determinación. “Zablon, junto con otros nuevos agricultores que hemos reclutado, nunca faltan a las clases y están siempre ansiosos por aprender nuevas formas de mejorar sus técnicas agrícolas”, afirma Samuel.
 
El grupo de Samuel tiene 25 miembros activos que poseen ahora cuatro acres de parcelas de demostración. También han logrado reclutar a otros 100 jóvenes agricultores y 25 adultos de la aldea de Njage.
 
“Esperamos cosechar mucho más. Antes, obtendríamos menos. El SIA nos ha permitido duplicar nuestra producción”, explica Samuel.
 
 
 
 
Este proyecto forma parte de la iniciativa de Cooperación Sur-Sur. Uno de sus objetivos principales es ayudar a crear oportunidades de empleo para la juventud rural. ©FAO/Emmanuel Kihaule
 
Rozalia Rwegasira, Oficial Regional de Agricultura de Morogoro, ensalza el proyecto financiado a través de la Cooperación Sur-Sur por el Gobierno de Venezuela, señalando que la iniciativa apoya los esfuerzos del Gobierno de Tanzania para crear empleo para la juventud rural, en especial en la agricultura.
 
“Muchos jóvenes –dice- se interesan ahora por la agricultura, porque han visto los resultados positivos. Se emplearán muchos más en las industrias de desarrollo de valor añadido”.
 
El proyecto ha capacitado a un total de 150 jóvenes de los distritos de Kilombero, Kilosa y Mvomero, 30 de los cuales provenían del grupo juvenil Tupendane, de la aldea de Njage.
 
Cada uno de los miembros del grupo capacitado debía reclutar a cuatro nuevos estudiantes. Esto ha hecho que un total de 750 jóvenes con conocimientos de SIA puedan utilizar su formación para crear parcelas de demostración y transmitir sus técnicas a otros campesinos, como Zablon.
 
El proyecto de SIA ha incrementado la producción sostenible y la productividad del arroz al promover la adopción de mejores prácticas, el desarrollo de modelos agroindustriales a lo largo de la cadena de valor del arroz y la reducción de las pérdidas post-cosecha. Se trata de estrategias vitales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de #HambreCero y asegurar oportunidades de trabajo decente para todos.
 
 
Fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura